viernes, 1 de diciembre de 2006

Nam Miojo Rengue Kio

   Esta frase llegó a mi vida como caída del cielo, pronunciada por el que hoy es un buen amigo. Una noche de insomnio, decidí seguir el consejo de repetirla varias veces hasta empezar a sentir un estado de ánimo más alto del que me encontraba, y asi hice. Me quedé dormida y tuve un sueño en el que una voz masculina muy profunda que venía desde algún lugar inconcreto pero que yo escuchaba nítidamente me la repetía al mismo tiempo en el que yo subida a un monopatín sin ruedas, cual tabla snowboard, volaba a pocos metros de las calles de mi barrio y me encontraba con un muro pintado de rojo. Ahí desperté. Sólo sé que no fue una pesadilla.

1 comentario:

sussiely dijo...

Es practicamente como cuando tiene un viaje astral. Es comaprable al menos. Yo suelo tener algunos de vez en cuando y alprincipio me daba mucho susto pero poco apoco sabes controlarlos y a no tenerlos miedo, pues sabes que en ellos vas a encontrar alguna enseñanza, pista o puedes hablar con alguien que te va a guiar. Bueno si quieres que alguna vez te cuente alguno, dímelo...